el pueblo de Huanta - Ayacucho se rebeló contra el Gobierno Revolucionario de la Fuerza Armada dirigida por el general Juan Velasco Alvarado debido a la dación del DS 006-69 que restringía la gratuidad de la educación primaria, secundaria y técnica.
Se obligaba a tener que pagar S/.100.00 soles cada mes en el caso que un alumno desaprobara un curso durante el año.
El gobierno ordenó a la policía nacional reprimiera esta rebelión mediante el grupo de asalto llamado "Sinchis" los que cometieron excesos ocasionando la muerte de al menos 20 pobladores. Se especula que fueron mas los muertos, 200 "Sinchis" (policías-militares) disparando contra miles de campesinos reunidos en la plaza de Huanta
Al final estas muertes hicieron que el gobierno retrocediera y con otro decreto anulara la medida dada.
Vaya un homenaje a estos valientes que murieron luchando por una educación digna y justa para su pueblo.
Este hecho inspiró al catedrático ayacuchano Ricardo Dolorier que un año mas tarde compuso el huayno "Flor de Retama" en recuerdo de los fallecidos.
Comisión de la Verdad y Reconciliación (CVR)

Tal y como ha sido reseñado a lo largo del Informe, la responsabilidad del mayor porcentaje de muertos y desaparecidos reportados a la CVR (cerca del 54%) ha sido atribuida al PCP-SL, mientras que los diversos agentes del Estado han sido señalados como responsables de cerca de un tercio de esos casos.
Las mujeres y los niños aparecen entre las víctimas fatales con mayor frecuencia en situaciones de violencia indiscriminada, como son las masacres o arrasamientos de comunidades.















Desde que los toros son secuestrados del rebaño, empieza el calvario de unos animales capaces de experimentar angustia y desamparo infinitos. Presos en un asfixiante cajón, con la cabeza ladeada, se les transporta lejos, muy lejos de sus pastos y encinares, donde suelen perder entre 40 y 50 kilos a causa del estrés al ser confinados en la cárcel del chiquero. Antes de su linchamiento, padecerán continuos tormentos al objeto de debilitar sus fuerzas: 24 Horas antes de entrar en la arena, el toro ha sido sometido a un encierro a oscuras para que, al soltarlo, la luz y los gritos de los espectadores lo aterren y trate de huir saltando las barreras, lo que produce la imagen en el público de que el toro es feroz, pero la condición natural del toro es huir, no atacar.
También se le han recortado en vivo los cuernos (afeitado) para proteger al torero. Le colgaron sacos de arena en el cuello durante horas. Le golpearon con sacos de arena en los testículos y los riñones, le indujeron diarrea y le abrasaron los intestinos al poner sulfatos y laxantes en el agua que bebió y en la comida, todo esto es con el fin de que llegue débil al ruedo y en completo desorden. Se le ha untado grasa y vaselina en los ojos para dificultar su visión y en las patas se le puso una sustancia que le produce ardor y le impide mantenerse quieto, así el torero no desluce su actuación. En algunos casos, incluso se les han rasgado los músculos del cuello para evitar movimientos bruscos con la cabeza, a fin de reducir el riesgo de posibles cornadas. Y no sólo con esto, se le han inyectado fármacos hipnóticos, e introducido bolas de algodón en lo profundo de sus fosas nasales para dificultar la respiración. Sólo por esto, ya debería ser ilegal, al atentar contra la salud de un animal. Y no sólo el toro es maltratado: respecto los caballos de los picadores, se eligen a caballos que ya no tienen valor comercial, así que el animal muere en 3 o 4 corridas a lo mucho. Es muy habitual que el animal sufra quebraduras múltiples de costillas o destripamientos. Se les droga y se les llena las orejas con papel de periódico mojado para que salgan a la plaza, ya que el terror les haría salir corriendo.
Si el torero percibe que el toro embiste con mucha energía, ordena al picador montado a caballo hacer su trabajo consistente en desangrar al toro para debilitarlo, clavándole en el lomo una lanza de 40 cms. que le destroza músculos (trapecio, romboideo, espinoso y semiespinoso, serrados y transversos de cuello). Lesiona, además, vasos sanguíneos y nervios.Esto es para que el torero pueda brindar la expresión artística que se supone debe tener este espectáculo. A partir de entonces, un solo puyazo podría destrozar al toro, por eso se hace en tres tiempos “para mayor goce de la afición.” 

